miércoles, 5 de octubre de 2022

EL CAMBIO.

 Los mejores días de mi vida en éste momento empiezan con una caminata acompañada de mi nieto Thomas de 10 años de edad. A él como a mí le encanta el mar y todo lo que implica un paseo por la playa. Enlaza mi cintura con su brazo derecho y así se va conmigo conversando de temas que suelen ser muy interesantes pues él tiene mucha inquietud por la ciencia e investiga mucho por su cuenta. De pronto se detiene, se aparta de mí y se queda parado mirando el mar en un ritual de contemplación que me produce mucho deleite, cuando regresa viene con algo nuevo que ha  descubrierto, una nueva apreciación del color, de alguna forma en particular  o de alguna ave que vuela en ese momento. Disfruto de su compañía procurando no apegarne a que el futuro sea igual, pues soy consciente que el cambio es inevitable. Me gusta pensar que la seguridad no es estar sujeto a algo o a alguien sino asegurarse un lugar en el movimiento y el cambio



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